Pienso que lo que cada uno somos hoy en día depende en gran parte de las personas con las que nos hemos cruzado a lo largo de nuestra vida. Cogemos trocitos de cada una de ellas y los juntamos todos, como si fuese un puzzle. Por eso yo siempre he intentado viajar mucho y conocer mucha gente, para añadir nuevas piezas a mi rompecabezas.
A veces uno tiene la suerte de cruzarse con personas excepcionales. Indivíduos que sobresalen del resto, y que por el motivo que sea te dejan una huella más profunda de lo normal. Una de estas personas es Rowenna Davis.
Row, como le gusta que la llamen, es inglesa. Coincidimos en Granadilla hace casi 5 años. Parece ser que le hizo gracia ver como me quedaba dormido durante un vídeo en el taller de abejas, y a partir de ahí empezamos a hablar mucho y nos hicimos buenos amigos.
Lo que hacía especial a Row es que estaba convencida de que una sola persona podía cambiar el mundo. Creía tan firmemente en esta idea que, con solo 17 años, ahorró 1800 libras que utilizó para imprimir 10.000 posters sobre los problemas del mundo. Reunió a un grupo de 150 amigos y durante la noche los pegaron por todo Londres. Al día siguiente no hubo persona en la capital británica que no leyese uno de esos posters y la noticia salió en todos los medios.
Cuando se avecinaba la guerra de Irak también quiso aportar su granito de arena. Inició una campaña llamada “Hands Up For Peace” en la que se pedía a la gente que dibujase su mano en una cartulina, la recortase, pusiese en ella su edad y un mensaje sobre la paz y la mandase a una dirección. Recibieron más de 2.500 manos de todo el mundo. El día que empezó la guerra, pusieron un palo a cada mano y las clavaron todas en frente de Parliament Square junto con una pancarta de 25 metros en forma de protesta. Sin duda Row demostró que una solo persona puede marcar la diferencia.
Fueron muchas las horas que me pasé hablando con Row, siendo consciente de que no estaba ante una persona cualquiera sino ante alguien especial de quién podía aprender mucho. Lástima que sólo coincidimos durante 20 días…
Recientemente Row acabó sus estudios de periodismo y filosofía en Oxford. Ahora se dedica a escribir artículos en periódicos y sigue preocupada (preocupada de verdad, no como los hipocritas que tanto abundan hoy en día) por todos los problemas que afectan hoy en día a nuestro planeta. No hemos vuelto a hablar desde aquel verano, pero espero que algún día nos volvamos a ver.













