Hola mamá.
Ya sabes que hace tiempo que dejé de ser un niño, pero hasta que me marché de casa fuiste capaz de leer en mi interior como si fuese un libro abierto con solo mirarme. Por eso sabías que llevo unos años buscando algo que ni yo mismo se qué es y que me impide llegar a ser completamente feliz.
He viajado mucho estos años. He estado en otras ciudades, en otros países y en otros continentes. He pasado por islas en mitad del océano y me he bañado en playas paradisíacas. He hecho buenos amigos y he conocido a mujeres que han llenado mi corazón. He amado y me han amado. He hecho daño, pero también me han hecho sufrir. He llorado y reído. He pagado mis errores con despedidas, intentando siempre aprender de ellos para no volver a cometerlos. Sin embargo, y aunque creo que he estado cerca, todavía no he encontrado “eso” que llevo tanto tiempo buscando. Pero creo que por lo menos he descubierto de qué se trata: soy yo.
Tengo que encontrarme a mi mismo, y ese es un viaje que tengo que hacer solo. Un hombre está hecho de experiencias, y quizá yo todavía estoy incompleto. Pasaré por malos momentos, eso seguro; pero esta vez no podré darme la vuelta para volver al cálido refugio de seguridad que siempre me habéis ofrecido. Tendré que apretar los dientes y seguir adelante en vez de desandar el camino ya recorrido. Claro que no será fácil. Nadie dijo que fuese a serlo, pero estoy convencido de que merecerá la pena.
Una vez que llegue a mi meta, que me haya encontrado, podré volver a casa con la cabeza alta y los ojos llenos de felicidad. Y tu, como siempre, con una sola mirada, te darás cuenta de que por fin lo he logrado y también serás muy feliz.
Hasta entonces, te pido que por favor no te preocupes por mi. Estaré bien, y puedes estar segura de que conseguiré mi objetivo. Dentro de poco volveremos a estar juntos.
Un fuerte abrazo de tu hijo que te quiere,
K.
Tags: Relatos


2 comments
Comments feed for this article
Trackback link: http://www.dandolalata.es/wordpress/2008/08/la-busqueda/trackback/